martes, 23 de mayo de 2017

Metodología de la investigación

Ensayo

                               
                                    Seminario Mayor “San José”
Diócesis de Veracruz Ver.

Presenta el Alumno:
Víctor de la cruz flores


Con el Tema:
   “la felicidad en el pensamiento de Aristóteles”


A asesor:
Pbro. Doc. Guillermo A. Ramírez Martínez.




Veracruz, Ver. 23 de marzo del 2017.





Introducción

¿Qué es realmente la felicidad? hoy en día muchas personas no saben que significa esta palabra, algunos piensan que es cuando uno se encuentra de buen humor o cuando sucede algo y nos sentimos bien al respecto.
La felicidad, también es entendida como esa sensación de plenitud, paz y serenidad que nos llena de alegría interior y nos permite disfrutar de la vida, parece ser un sueño inalcanzable para la mayoría de las personas. Sin embargo, comencé a indagar sobre la felicidad debido a la cuestionante que Aristóteles da a conocer al inicio del libro ¿Qué bien es el fin de todos los bienes? Debido a que toda actividad apunta hacia un bien, entonces la felicidad debe ser un bien. No solo debe ser un bien, sino el bien al cual todos los demás bienes se dirigen.se puede buscar este bien en diversas cosas, pero al final la verdad es el único bien delante del cual los demás bienes parecen incompletos. En este ensayo tratare de explicar si es posible alcanzar la felicidad o no de acuerdo al pensamiento de Aristóteles. Sin antes dar a conocer lo que pensaban los filósofos antes y después de él.

Concepciones de felicidad

Para Sócrates,  el secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de mas, sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos.

Para platón,  el hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de el mismo, ya no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz.

Para Aristóteles,  la felicidad es la aspiración máxima de todos los seres humanos. La forma de alcanzarla, desde su punto de vista, es la virtud.es decir que solo mediante las virtudes más elevadas se puede alcanzar la felicidad.

Para Epicuro,  la felicidad se daba mediante el equilibrio y la templanza.
Pensaba que el amor poco tenía que ver la felicidad, en cambio a amistad sí. También insistió en la idea de que no se debe trabajar para obtener bienes, sino por amor a lo que se hace.

Para Nietzsche,  la felicidad es la fuerza vital, espíritu de lucha contra todos los obstáculos que limiten la libertad y la autoafirmación.


Para ortega y Gasset, la felicidad consiste en encontrar algo que nos satisfaga completamente.

La búsqueda del hombre.

Aristóteles fue discípulo de platón, entendió al hombre como un animal racional y político, la ética aristotélica es un camino del yo al nosotros como lo correcto es el pasaje de lo subjetivo a lo intersubjetivo en la búsqueda de la felicidad, para que exista esta ética debe haber en nosotros el carácter práctico que es adquirido por los hábitos aprendidos por el medio del mundo en el cual vivimos.

 La visión que Aristóteles presenta es la manera como el hombre busca llegar al fin último que es la felicidad en su praxis (refiriéndose a su actividad cotidiana) el hombre quiere llegar a algún fin, y cuando llega a este el hombre vuelve y se propone otro fin, así la vida del hombre se convierte en una cadena. para lograr de esta manera conseguir la felicidad que es anhelada por el ser humano.

Aristóteles es realista cree que los conceptos están en nuestro mundo en lo que existe, y por tanto el hombre es el que busca el concepto de lo que existe ya que tienen la capacidad de pensar, (ser racional) es nuestra mente la que procesa y percibe las cosas de manera distinta de acuerdo a su capacidad.
Por lo tanto, nos distinguimos por la razón por que podemos reflexionar de lo que hacemos y preguntarnos el porqué de las cosas, ya que el querer alcanzar la felicidad es lo que preocupa al ser humano en medio de su cotidianidad.

¿Es posible alcanzar la felicidad?

En Aristóteles hay un fin que es buscado por todos llamado fin último que es la felicidad ya que no puede venir en un nuevo medio como los otros fines o metas, buscada y anhelada por todos los hombres.

 La felicidad es el todo del hombre es lo que se anhela por lo que se lucha día a día, es la preocupación de muchos es la parte esencial que da fuerza al ser humano en medio de su mundo

En este sentido todos sin acepción buscamos alcanzar este fin para sentirnos plenos de alguna manera con nosotros mismos y satisfacer esta parte que es importante en el ser humano sentirse feliz en su mundo, ya que como lo plantea Aristóteles debemos vivir la polis lo que quiere decir vivir en comunidad, bien que la finalidad del estado es la vida feliz y digna de los ciudadanos, la política es la continuación y culminación de la ética y que permite satisfacer una necesidad entre muchas otras.

Desde el punto de vista personal la felicidad no sería alcanzada cuando el hombre se siente solo cuando en su razón humana no se encuentra la paz por tanto se hace indispensable vivir y compartir en medio de otros, alcanzar metas y luchar por lo que se quiere llegar hacer, ya que funciona en completa armonía con nuestros pensamientos que puestos en práctica pueden llegar hacer una realidad.
Nuestra razón humana llega hacer un mundo en el cual podremos alcanzar lo que deseamos siempre y cuando nunca dejemos de soñar y de buscar este último fin que como lo plantea Aristóteles es la felicidad, siendo esta la manera de poder lograr una vida conforme a la virtud y al deseo de nuestro ser.

Medios para alcanzar la felicidad

Aristóteles es el primer autor que sistematiza una teoría de los hábitos entendidos como disposiciones que facilitan a las potencias humanas para
obrar de una determina manera.  los hábitos, no los genera por si sola la naturaleza; pero tampoco se producen en contra de ella, sino porque el hombre tiene la aptitud natural para recibirlos y perfeccionarlos mediante la costumbre.

Aristóteles define la virtud como la excelencia (areté), interpretada ésta, siguiendo los principios de su Física y Metafísica, no como una pasión, sino como una acción. De esta forma la virtud es la acción más apropiada a la naturaleza de cada ser; el acto más conforme con su esencia.  Esta acción propia de cada ser que es la virtud, es también el bien propio de cada ser. En el hombre, por tanto, la virtud es la excelencia de su parte esencial que es el alma.
Las virtudes normalmente y según Aristóteles deben derivar de las costumbres, de los hábitos y de los ejemplos que hemos tenido en la niñez.

Ahora bien, habiendo dos partes en el alma, así también habrá dos tipos de virtudes. Las virtudes éticas, correspondientes a la parte irracional del alma, y las virtudes dianoéticas correspondientes a la parte racional del alma. Pero la parte irracional del alma debe seguir los dictados de la parte racional, luego las virtudes éticas responden en su excelencia al comportamiento guiado por la parte racional del alma.

Virtudes éticas

             «la virtud es una disposición adquirida de la voluntad, consistente en un justo medio relativo a nosotros, el cual está determinado por la regulación recta y tal como lo determinaría el hombre prudente.»

            Por tanto, la virtud ética es un hábito, no un don de la naturaleza, y así mismo, se niega con ello la posibilidad defendida por los socráticos de que la virtud moral pueda ser susceptible de una elaboración científica. Con ello, Aristóteles pretende señalar el papel que las pasiones juegan en la realización de una vida virtuosa, pues muchas veces estas pasiones la obstaculizan, aun a sabiendas de que no es lo mejor. La moralidad, por tanto, no pertenece únicamente al orden del logos, sino también a la pasión y a las costumbres (ethos en griego, de donde proviene la palabra ética). Diríamos que la moral requiere, por tanto, de una educación, fundamentalmente mediante el ejemplo, que tenga como principal objetivo introducir la razón en las costumbres de manera duradera, elaborando una serie de hábitos adecuados.

            La virtud es la racionalización de la parte irracional del alma, su «domesticación». Pero siendo el criterio la elaboración de una «regla recta», cabe decir que la racionalidad a la que apela Aristóteles aquí es una racionalidad prudencial. Este conocimiento práctico, está condicionado por el criterio de la eficacia y del ensayo-error, de ahí que se organice en torno a normas determinadas por el hábito y la costumbre, y que su criterio de verdad corresponda exclusivamente con la experiencia pasada. Por ello, apela Aristóteles para representar su concepto de virtud moral precisamente a la autoridad del hombre prudente; del hombre «phrónimos». La autoridad es estrictamente ejemplar. Aristóteles está convencido de que ningún sistema moral puede reemplazar entonces al consejo del hombre prudente.




El término medio

            La norma de la virtud, sin embargo, se puede objetivar en el criterio del término medio. Cada virtud es un medio entre dos vicios: uno representa un exceso, el otro un defecto. El valor es un medio entre la cobardía y la temeridad, la generosidad un medio entre la prodigalidad y la avaricia, etc. La virtud se establece como un uso mesurado de las pasiones. Esto no significa, sin embargo, una defensa de la mediocridad, porque «lo que es un medio desde el punto de vista de la esencia, es una cima desde el punto de vista de la excelencia». No se trata de un máximo, sino de un óptimo. El medio no se refiere a la media aritmética (que quedaría representada por el comportamiento de la mayoría, sin ningún otro criterio sobre su excelencia) sino por un medio relativo a nosotros y a las circunstancias. Téngase en cuenta la dificultad de llevar a cabo esta definición porque en el comportamiento prudente habrá que considerar el uso de la mayoría y la inevitable tendencia a la mediocridad, aunque eso no signifique un comportamiento moralmente correcto desde el punto de vista de la razón.

Moral circunstancial

            La clasificación que Aristóteles propone para las virtudes se establece mediante el criterio de las situaciones y no, como Platón, según el criterio de las partes del alma. Así, el peligro dará la medida del valor, la riqueza, la liberalidad, el placer de la templanza, la grandeza de la magnanimidad, etc. La virtud existe sólo si hay situación. Por ello, Dios, al cual es ajeno cualquier circunstancia o situación, no puede ser virtuoso. Las virtudes son estrictamente humanas. Por ello, también, la ética de Aristóteles se ofrece aquí de una manera puramente descriptiva. Se trata de describir tipos de hombres virtuosos.

             En la virtud de la justicia, se manifiesta el verdadero poder de su interpretación. La justicia no puede quedar encerrada en formulaciones jurídicas, en leyes, puesto que no acoge todos los casos particulares, no puede prever todas las situaciones. La ley, por ser general, no puede prever todos los casos y deviene injusta. La justicia es equidad, y el valor de la equidad lo da cada situación, pues «de lo indeterminado (los casos particulares) la regla debe ser también indeterminada».


Virtudes dianoéticas.

            la virtud fundamental de la parte racional del alma, que guía, por lo demás, a la parte irracional, debe ser precisamente la prudencia, expresada como phrónesis. Aristóteles distingue, frente a Platón entre phrónesis y sophía.  La sabiduría se refiere a lo necesario, lo que no nace ni perece; la prudencia, es la capacidad de deliberar sobre las cosas contingentes, es decir, sobre las cosas en tanto que pueden no ser. No es, por tanto, ciencia, sino juicio, discernimiento correcto de los posibles. La prudencia es la habilidad del virtuoso, que guía a la virtud moral indicándole los medios para alcanzar los fines. Como virtud intelectual, no es, sin embargo, la forma más elevada del saber; es simplemente, la capacidad de discernir y realizar el «bien del hombre», una virtud que no conocen ni los animales ni los dioses; es virtud media, como lo es la posición del hombre en el universo.

           Define Aristóteles la felicidad es propia del hombre.  La felicidad es la actividad de lo más elevado que hay en nosotros. Lo más elevado del hombre es el intelecto (nous) mediante el cual participamos de lo divino; la felicidad del hombre radicará entonces en la actividad contemplativa, que tiene, sobre cualquier otra actividad, la ventaja de ser ella misma su propio fin y de no necesitar mediaciones exteriores para ejercerse. Con ello, lleva coherentemente a su fin la distinción entre phrónesis y sophía, que Platón no podía realizar. Aristóteles está definiendo aquí la felicidad de una manera que tendrá toda su resonancia en la mística desde el neoplatonismo hasta el misticismo del siglo XVI, pasando por la tradición teológica medieval árabe y cristiana. El ideal de Platón era el Bien, definido desde la sabiduría como phrónesis, y, por tanto, su ideal de felicidad quedaba dentro de la vida política. El conocimiento dirige a los hombres hacia la virtud, en la medida en que aquel contribuya al bien. Y el bien sólo puede entenderse desde la escala de la ciudad. Para Aristóteles, el ideal es el conocimiento, pero la finalidad de éste ya no es el bien, sino la verdad. En el mito de la caverna cuenta Platón cómo el conocimiento que alcanzaba el esclavo liberado, sólo lo era, en la medida en que se realizara como emancipación, liberación de los otros esclavos, en la medida en que el esclavo libre volvía a la caverna. En Aristóteles, el conocimiento lo es en la medida en que el esclavo se queda fuera de la caverna, contemplando la luz.

            Sin embargo, la visión mística no llega a su culminación con Aristóteles que, como es coherente con su filosofía anterior, plantea esta felicidad como una tendencia problemática. Porque la vida contemplativa «está por encima de la condición humana» y el hombre, suponiendo que llegue a ella, vivirá «no en cuanto hombre, sino en cuanto que existe algo de divino en él». De nuevo, aparece como una propuesta moral, como un principio regulativo de la acción de los hombres. Se trata de concebir la vida humana como una tendencia a hacernos inmortales en cuanto sea posible, por la ejemplaridad de los actos y las obras. Este ideal había sido ya representado por Platón, y como tal, nos vuelve a acercar las posturas de éste con las de Aristóteles. Pues, ¿cuál puede ser el valor de esas obras y acciones excelentes, sino se mide en lo que ello puede representar como aportación a los demás? Aristóteles recoge así la sabiduría de los límites, representada por la moralidad griega: un humanismo trágico que invita a renunciar a las ambiciones desmesuradas, pero igualmente, según Píndaro, a «agotar el campo de lo posible».

Conclusión

Aristóteles señalará que la felicidad es el Bien supremo al que aspiran todos los hombres por naturaleza. Es nuestra naturaleza de seres racionales la que nos exige a buscar este fin ulterior, fin que se identifica con la buena vida; vida buena. En este sentido no todos los hombres gozamos del mismo significado respecto a la vida buena; para unos la felicidad consiste en las riquezas, para otros en el placer, y para otros en los honores. Por esa razón Aristóteles identifica tres tipos de vida, la voluptuosa, la política y la contemplativa, siendo esta última la mejor para el Estagirita. Finalmente, se puede decir que nuestros estilos de vida reflejan qué concepción tenemos de felicidad. En conclusión, el bien para el ser humano está relacionado con la felicidad, la cual se consigue desplegando nuestra facultad racional, y haciéndolo con excelencia, de la mejor manera posible; con virtud.












1 comentario:

  1. Excelente trabajo, pero falta revisar bien las citaciones a pie de página

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